1. El maestro y la viuda


    Fecha: 23/04/2024, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AlbertoXL, Fuente: TodoRelatos

    Me llamo Alberto, y soy maestro de Educación Física. Después de cinco años como interino, por fin he aprobado las oposiciones. Sin embargo, la historia que os voy a contar me ocurrió hace tiempo, durante mi primera sustitución. Corría el mes de enero cuando me llamaron para cubrir una baja en un pueblecito de Cuenca de apenas trescientos habitantes que incluía, además, tres aulas en pedanías todavía más pequeñas. Para mí fue un cambio muy grande, pues pasé de vivir en una gran ciudad de Alicante a hacerlo en una zona rural realmente despoblada.
    
    Al principio me costó cogerle el punto a ese tipo de enseñanza, con grupos muy reducidos compuestos por alumnos de diferentes edades. Además tuve mala suerte con el director, que trató de asignarme clases y obligaciones que no me correspondían, y de quien me zafé gracias al apoyo de mi familia y a la amistad cómplice de una amiga en quien siempre he confiado, y que no dudó ni un segundo en venir a hacerme compañía durante aquellos días aciagos. Ella, también maestra, me animó a plantar cara a aquel sinvergüenza y ceñirme a cumplir mi horario. Luego, una vez que las aguas hubieron vuelto a su cauce, mi ángel de la guarda regresó a la ciudad.
    
    Con los alumnos, en cambio, tuve mejor suerte. La excepción fue Moisés, un chico dos años mayor que el resto de los alumnos de su pueblo, taciturno y con escaso interés por aprender. De mantener dicha apatía, resultaría imposible que consiguiera alcanzar los objetivos de final de ciclo, de ...
    ... manera que pasaría a Educación Secundaria de forma pésima. El resto los profesores estaban de acuerdo conmigo, pero nadie se atrevía a tomar cartas en el asunto.
    
    Me explicaron que su trayectoria educativa se había visto truncada por la muerte de su padre, un suceso de lo más escabroso, ya que había muerto sepultado por un derrumbe de tierra cuando hacía una zanja para una tubería de riego. Tenían aquello como con mucho misterio, un suceso lúgubre que agrió el carácter de la viuda, y marchitó la alegría del hijo. Nadie hablaba claro porque, en el fondo, nadie sabía gran cosa sobre esa familia mutilada. La madrastra, nacida y criada en aquel pueblo, se había visto forzada a trabajar dentro y fuera de casa, de modo que no le quedaba tiempo para estar encima del chico.
    
    Un día Moisés se puso más impertinente de la cuenta y después de echarle una regañina, que simuló no atender, decidí hablar con el imbécil del director. Éste aseguró que ya lo habían intentado todo. Afirmó que el chico sólo estaba pasando por un mal momento, que le diera otra oportunidad y tuviera paciencia.
    
    Me propuse entonces hablar con la madrastra, esa mujer introvertida que abroncaba a todo aquel que osaba opinar sobre su vida. El director me había contado que Maricruz siempre había tenido mal carácter, y que al quedar viuda, su talante se había acabado de agriar.
    
    Me figuré que la tal Maricruz debía ser una de esas mujeres de antes, ama de casa abnegada, de esas que limpian sobre limpio; una cristiana ...
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