1. Mi secretaria se convirtió en mi esclava sexual


    Fecha: 28/11/2025, Categorías: Confesiones Autor: Matheoo, Fuente: TodoRelatos

    ... admiraba, cuánto deseaba tenerla cerca. Le hablé de mis fantasías de dominación, de cómo quería que ella fuera mía, completamente mía. Le dije que sería su Amo, y ella mi esclava, y que juntos exploraríamos los límites de nuestro deseo. Abrió los ojos, y vi en ellos una mezcla de miedo y excitación, mexclados con una cierta perversión. Asintió lentamente, y supe que estaba dispuesta a seguirme.La llevé a mi habitación, y allí, bajo la luz tenue, le mostré lo que significaba ser mía. Le di órdenes suaves pero firmes, y ella las siguió sin cuestionar. Le pedí que se desnudara para mí, que se mostrara en toda su gloria y se quedará de pie, mientras la observaba, que pisará frente a mi. Lo hizo, y mientras la miraba, sentí una oleada de poder y deseo. Se me puso muy dura la polla y tuve el impulso de cogerla allí mismo muy duro y fuerte, sin ningún tipo de compasión. Pero me contuve para escalar un peldaño mas. Le dije qué hacer, cómo moverse, cómo tocarse, y ella obedecía, sus ojos fijos en los míos, buscando mi aprobación.La noche se convirtió en un baile de dominación y sumisión. Le enseñé los placeres de la obediencia, cómo cada orden cumplida le traería un nuevo nivel de satisfacción. Le mostré que su placer estaba en mis manos, que yo era su Amo y ella mi esclava sumisa. Y ella, con una mezcla de miedo y excitación, se entregó completamente a mí sin pensarlo.Los días siguientes fueron un torbellino de descubrimiento. Mariana se convirtió en mi esclava sexual, obedeciendo ...
    ... cada uno de mis deseos y órdenes. Le enseñé a anticipar mis necesidades, a leer mis señales, y ella lo hacía con una dedicación que me dejaba sin aliento. Era como si me leyera la mente. Su transformación fue asombrosa; de una secretaria eficiente y discreta, se convirtió en mi compañera en el juego de la dominación y la sumisión.Le pedí que se vistiera de cierta manera, que se presentara ante mí en determinadas posiciones, y ella lo hacía sin cuestionar. Le enseñé a usar su cuerpo para mi placer, y ella lo hacía con una habilidad que me dejaba maravillado. Su sumisión era completa, y eso me daba un poder que nunca había experimentado antes.Pero también le mostré el otro lado de la moneda. Le di placer, le enseñé que su obediencia le traería recompensas indescriptibles. La llevé a los límites de su resistencia, y más allá, mostrando que en la sumisión también podía encontrar su propia fuerza. Y ella, con una mezcla de gratitud y adoración, se entregaba a mí, sabiendo que en mis manos estaba su placer y su satisfacción.Nuestra relación se volvió intensa, casi obsesiva. Pasábamos largas horas explorando nuestros deseos, probando nuevos límites, y cada vez, ella se entregaba a mí con una devoción que me dejaba sin aliento. Le pedí que me llamara "Amo", y ella lo hizo, sus ojos llenos de una mezcla de miedo y excitación. Le enseñé a pedir permiso para hablar, para moverse, para respirar, y ella lo hacía, su voz temblando ligeramente, pero siempre obediente.Le di tareas específicas, ...