-
Mi secretaria se convirtió en mi esclava sexual
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Confesiones Autor: Matheoo, Fuente: TodoRelatos
Cierto día empecé a notar los ojos de Mariana posándose en mí con una frecuencia cada vez mayor. Ella era mi secretaria, eficiente y discreta, de unos 25 años, con una belleza serena que a menudo pasaba desapercibida para los demás, pero no para mí. Tenía un algo especial, una mezcla de inocencia y perversión que me intrigaba. Decidí que quería explorar esa intriga, pero con sutileza, sin apresurar las cosas.Todo comenzó con pequeñas atenciones. Le traía café por las mañanas, siempre con una sonrisa y una palabra amable. Noté cómo sus mejillas se sonrojaban ligeramente cada vez que le entregaba la taza, y eso me encantaba. Empecé a dejar caer comentarios sobre mi día, mis gustos y disgustos, y ella escuchaba atentamente, siempre dispuesta a ofrecer una palabra de aliento o una solución a cualquier problema que mencionara.Una tarde, después de una reunión particularmente agotadora, me quedé en la oficina trabajando hasta tarde. Mariana, como siempre, se ofreció a quedarse y ayudarme. Acepté, y mientras trabajábamos codo con codo, sentí una conexión creciente entre nosotros, era como una fuerza magnética irracional que me atraía hacia ella. Le hablé de mis aspiraciones, de mis miedos, y ella me escuchaba con una atención que nunca había experimentado antes. Cuando finalmente levanté la vista del escritorio, vi que sus ojos estaban fijos en mí, llenos de una admiración que me hizo sentir poderoso.Decidí probar los límites de nuestra relación. Le pedí que se quedara un ...
... poco más, que me ayudara a organizar algunos documentos. Ella accedió sin dudar, y mientras trabajábamos, dejé que mi mano rozara la suya "accidentalmente". Sentí cómo se estremecía, pero no se apartó. Eso fue todo el estímulo que necesitaba.Los días siguientes fueron una danza sutil de seducción. Le pedía pequeños favores, siempre con una sonrisa y una palabra de agradecimiento. Le pedí que me trajera el café exactamente como a mí me gustaba, que organizara mi agenda de una manera específica, y ella lo hacía sin cuestionar. Empecé a notar cómo sus ojos me seguían, cómo su respiración se aceleraba cuando estaba cerca. Sabía que estaba ganando terreno.Una noche, después de una cena de trabajo, la invité a mi casa. Le dije que necesitaba discutir algunos asuntos importantes y que sería más cómodo hacerlo en un ambiente relajado. Aceptó, y mientras estábamos en mi sala, le ofrecí una copa de vino. Brindamos por nuestro "trabajo en equipo" y sentí cómo la tensión entre nosotros crecía. Le hablé de mis deseos, de mis fantasías, y ella me escuchaba con una mezcla de curiosidad y excitación.Le pedí que se acercara, que se sentara a mi lado en el sofá. Lo hizo, y mientras hablábamos, dejé que mi mano descansara suavemente en su rodilla. No se movió, pero sentí cómo su cuerpo temblaba ligeramente. Empecé a acariciar su pierna, subiendo lentamente, y ella cerró los ojos, entregándose a la sensación. Sabía que estaba en mi poder, y eso me encantaba.Le susurré al oído, le dije cuánto la ...