1. En la playa con mi madre


    Fecha: 01/04/2025, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Sander_Eli2, Fuente: computo.ru


    Sander, un joven de 29 años con un cuerpo atlético que reflejaba su pasión por el deporte, siempre había admirado  la elegancia de Eli su madre a sus 55 años, ella era una mujer impresionante, morena, bajita, con un cabello negro , con unas curvas impresionantes de caderas amplias que resaltaban su figura a pesar de su edad se conservaba muy bien todo eso  hacía que se sienta atraído por su madre desde desde siempre.
    Un día, después de varias conversaciones agradables, Sander la invitó a unas vacaciones en la playa. Había planeado una escapada a un hermoso hotel junto al mar, y la idea de compartir ese tiempo con Eli y tendría una oportunidad perfecta para conquistarla, para su sorpresa, Eli aceptó con una sonrisa.
    El hotel era un lugar encantador con una vista espectacular al océano. Después de llegar y acomodarse, Sander y Eli decidieron salir a cenar. La noche estaba tranquila, y la brisa del mar hacía que el ambiente fuera aún más especial. Mientras degustaban una cena deliciosa, la conversación fluía con naturalidad. Sander se sentía cómodo en su compañía, y Eli aunque al principio algo reservada, comenzó a relajarse y disfrutar del momento.
    Tras la cena, Sander sugirió ir a un bar cercano para disfrutar de un trago. Eli que no estaba acostumbrada a beber, se mostró algo reacia al principio, pero Sander la convenció pronto, Consuelo se sintió más relajada y comenzó a disfrutar de la música y el ambiente del lugar. Bailaron, rieron, y mientras el alcohol hacía su ...
    ... efecto, Consuelo se sintió un poco mareada, pero también más abierta y relajada.
    Con una sonrisa un tanto tímida, su madre miró a Sander su hijo y, en un susurro, le confesó:
    —Hace mucho tiempo que no tengo pareja. He estado sola durante años, y la verdad es que no sé cómo volver a abrirme a alguien... A veces siento que el tiempo me ha dejado atrás.
    Sander, sorprendido por su sinceridad, la miró con ternura y le dijo:
    —No tienes que preocuparte por eso madre. Todos pasamos por momentos difíciles. Lo importante es el presente, y en este momento de disfrutar.
    Las palabras de Sander le dieron una sensación de alivio, como si la confianza de él le permitiera abrir su corazón aún más. Decidieron salir a caminar por la playa, dejando atrás el bullicio del bar y la gente. La noche era cálida, el sonido de las olas rompía suavemente en la orilla, y la luz de la luna iluminaba su camino.
    Mientras caminaban por la playa desierta, el ambiente tranquilo la brisa del acariciaba la piel, y aunque no hablaban demasiado, la conexión entre ellos era clara. Eli miró a Sander, y algo en su mirada le hizo sentir que había una comprensión mutua, algo que iba más allá de las palabras.
    Sander la observó con una intensidad tranquila, como si estuviera descubriendo una faceta nueva de ella, una que no había notado antes. Algo en su interior le decía que había algo más entre ellos, algo que no podía ser explicado con razones. Cuando sus ojos se encontraron, Eli sintió cómo su corazón latía más ...
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