1. Emputecida por los amigos de mi hijo (1)


    Fecha: 28/08/2025, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos

    ... podrían ser mis hijos, pues tenían la misma edad que Bauti. Cuando yo tenía esa edad ellos ni siquiera habían nacido. En resumen, eran unos niños para mí.
    
    Pero no dejaba de sorprenderme. Y me di cuenta de que, dejando de lado lo escandalizada que me sentía, no podía dejar de sentirme halagada. Culposamente halagada, pero halagada al fin.
    
    Y es que justamente desde hacía dos meses, cuando me convertí oficialmente en una cuarentona, empecé a sentir una inseguridad que solo había sentido en mis años de preadolescencia, cuando mi cuerpo aún no se desarrollaba. Y ahora me enteraba de que era capaz de despertar la lujuria de chicos de la edad de mi hijo. Nunca había pensado en ello, pero ahora sentía una impredecible euforia y una ansiedad inquietante.
    
    De repente me percaté de lo obvio. ¡Esos pendejos tenían pensado entrar a mi cuarto a la madrugada! Miré hacia la puerta, con un estremecimiento. Nunca habíamos acostumbrado a cerrar las puertas de los dormitorios con llave, y ahora ni siquiera sabía en dónde estaba la llave de nuestro dormitorio. Así que no podía contar con ello.
    
    Por un momento pensé que después de todo sí tendría que despertar a mi marido y contarle lo que estaba pasando. Pero sería realmente un lío. Tendría que despertarlo a sacudidas, contarle todo, luego deberíamos echar a esos dos de la casa a mitad de la noche y finalmente regañar a Bauti. Era demasiado trabajo, y sospechaba que Miguel, quien al día siguiente debía levantarse muy temprano, ...
    ... preferiría no tener que lidiar con todo eso.
    
    Así que decidí quedarme ahí, y si ellos realmente irrumpían en mi dormitorio, actuaría en consecuencias.
    
    Pero a medida que pasaba el tiempo la cabeza me hacía ir y venir por senderos peligrosos. Nuevamente me reí ante la idea de que esos adolescentes hicieran tantas locuras por mí. Sentí el aire del ventilador sobre mi cuerpo. Por suerte no hacía tanto calor como otros días, de lo contrario, el aire que tiraría el electrodoméstico ya sería caliente. Ahora estaba tibio, y me permitía estar relativamente cómoda. No obstante, empezaba a sentir las sábanas muy pesadas, y el camisón que me había puesto para dormir ya se me hacía incómodo.
    
    Me di una rápida ducha de agua fría. Con el cuerpo y el cabello húmedo, el aire del ventilador sería refrescante. Bajo el agua, con el cuerpo desnudo, me percaté de que mi sexo estaba húmedo. Me lavé y volví a la cama. Pero entonces pensé en una tontería. En algo que una persona que no estuviera con el desorden emocional en el que yo me encontraba, jamás se detendría a analizar. Resulta que llevaba puesta una bombacha un tanto vieja, un poco deshilachada. Decidí ponerme una limpia. Y en un instante de estupidez elegí la tanga más provocadora que tenía.
    
    Corrí las sábanas a un lado, para recibir el aire de lleno en mi cuerpo. Me coloqué la máscara para dormir. Suspiré hondo. Estaba exactamente en la misma posición que Bautista había descrito a sus amigos. Acurrucada, de costado. Vestía solo la ...
«12...789...»