De adolescencia, amor y sexo.(2ª parte)
Fecha: 28/08/2025,
Categorías:
Hetero
Autor: Pieldemanzana, Fuente: TodoRelatos
A aquella primera cita le sucedieron muchas otras. Alberto se convirtió en algo asi como una obsesión. Si, era, fue, mi primer amor. Ese que te llena de mariposas la barriga y te hace fantasear cada noche. El que te hace leer poemas o escribirlos. Alberto se hizo de pronto tan necesario como respirar, como agua.
Aún hoy, después de tantos años que aquello pasó, siento cierta añoranza y nostalgia de su presencia. Ese primer amor, que nunca se olvida, sigue vivo de alguna manera en mis sueños.
Cada viernes seguimos coincidiendo en el autobús de vuelta a casa, las eternas protestas de sus amigos al fondo del autobús, las miradas envidiosas de mis amigas, la constante con la que lidiar. Esos rumores que confirmaban lo nuestro. Incluso en mi pueblito se dejaba oír el run run de nuestra relación.
Como principiantes en el amor, tratábamos de mantenerlo casi en secreto, aunque casi no nos importaba el que se supiese. Vivíamos en nuestro pequeño mundo cada vez que podíamos estar solos. Besándonos cada vez que había oportunidad. Apretando nuestros cuerpos por el placer de sentir el calor del otro. Estábamos enamorados y nos dejábamos llevar por aquello que sentíamos.
Cada domingo, sin falta, se escuchaba la ruidosa moto de Alberto en mi calle. Cada domingo me subía en ella, apretándome a su espalda para alejarnos de todo y poder amarnos a escondidas de miradas indiscretas.
Poco a poco fuimos aprendiendo a amar. Llegó un momento que nuestros cuerpos pedían más, mucho ...
... más.
Nuestro claro en el bosque se convirtió en el motel bajo las estrellas que escondía nuestros encuentros.
Ya habían pasado varias semanas desde aquella primera vez. Un par de encuentros en el autobús y un par mas sobre aquella hierva. La primavera avanzaba, el calor apretaba un poco mas cada día esperando el verano.
El viento en mi cara alejaba de mi mente las incertidumbres que sentía para cuando llegase ese verano de vacaciones. No sabía qué pasaría cuando estas llegaran. Me apreté a él mientras el ruido infernal de su moto nos conducía a nuestro pequeño prado. Tenia ganas de llegar alli.
Salté de la moto en cuanto pude. Ya sabía dónde estaba la pequeña manta y la saque mientras él se quitaba el casco y lo colgaba del espejo retrovisor. Su sonrisa me alegraba la tarde, el alma.
Entre ambos la estiramos sobre el prado y nos dejamos caer en ella mientras nos besábamos. Sentíamos lo que solo un cuerpo adolescente puede sentir en su primer amor. Hablamos de varias cosas sin soltar nuestras manos. Las vacaciones entraban en la conversación. ¿Cómo lo haríamos? ¿qué pasaría? Alejó mis temores prometiendo venir a verme cada día que pudiese. Nada podría impedir aquella relación. Esta vez fui yo quien lo besé con pasión. Mi corazón saltaba acelerado en mi pecho con aquella promesa.
Ahora sí, respiraba tranquila mientras me perdía en su mirada. Creo que mis ojos reflejaban lo que sentía. Él tomaba mis manos, se sentía tan caliente aquel contacto. No voy a negar que ...